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La pandemia de la COVID-19 ha puesto nuestras vidas y comunidades en jaque, desafiando seriamente la salud, la seguridad y el bienestar de todas las personas y la vida en comunidad. Está cambiando nuestra forma de entender y estar en el mundo. El confinamiento, las restricciones de movimiento y la limitación de las relaciones han destapado con toda su crudeza las situaciones de extrema vulnerabilidad de las mujeres que están enfrentando violencia machista en sus diferentes formas.

Todos los contextos de crisis, como ocurre con esta pandemia, son un caldo de cultivo para que la violencia machista prolifere, se multiplique y se reproduzca. Esta violencia es una manifestación de las desiguales relaciones de poder y de la discriminación contra las mujeres, que se ven agravadas por las crisis sanitaria, social y económica que estamos viviendo.

En la situación generada por la pandemia, debemos poner el foco en las mujeres y niñas que enfrentan violencia en sus hogares, en sus trabajos y en sus espacios de vida resistiendo por su supervivencia. En este contexto debemos seguir trabajando para generar las condiciones adecuadas para evitar su aislamiento, desprotección e invisibilidad. Se merecen todo el reconocimiento y solidaridad de la sociedad. Por eso queremos recordar especialmente hoy a las cuatro mujeres asesinadas este año en Euskal Herria, dos en la CAPV y otras dos en Iparralde. Esta dolorosa realidad nos interpela como sociedad y nos compromete a seguir trabajando y movilizarnos para que no siga ocurriendo.

Sin embargo, con esto NO BASTA. Debemos estar a la altura con un compromiso político inequívoco, porque la sociedad exige a las instituciones que hagan de la violencia machista contra las mujeres una prioridad política. Es tiempo como nunca de disponer de todos los recursos de los servicios públicos y de las instituciones, para apoyar a las mujeres en sus procesos de liberación, recuperación, empoderamiento y autonomía. Es imprescindible para que las mujeres recuperen el derecho fundamental a una vida que merezca la pena ser vivida, con dignidad y seguridad. Es condición necesaria, además, para que nuestros pueblos y ciudades se fortalezcan como espacios de convivencia segura, solidaria e igualitaria.

Desde nuestra cercanía a la ciudadanía, los Ayuntamientos vascos queremos poner voz a la solidaridad de nuestros municipios con las mujeres y otras víctimas de la violencia machista. Asumimos nuestra responsabilidad en colaboración y coordinación con todas las instituciones, colectivos feministas y de mujeres, expertas y agentes de sociedad. Por todo ello, el Ayuntamiento de Santurtzi se compromete a:

  • Situar los derechos de las mujeres víctimas de violencia machista en el centro de todo el proceso de atención, escuchando y atendiendo sus necesidades y demandas, para diseñar nuevas políticas que garanticen el derecho a la protección, atención, reparación y garantía de no repetición. En particular, promover que legalmente se incluya a las víctimas de violencia sexual fuera de la pareja como víctimas de violencia de género, con las prestaciones y derechos a que hubiere lugar y en cumplimiento de lo ratificado por nuestro país en el Convenio de Estambul.
  • Mejorar la vigilancia para poder detectar y actuar con rapidez ante nuevas formas y nuevos perfiles de mujeres en situaciones de violencia, así como avanzar en la detección de puntos inseguros y eliminación de los mismos.
  • Sostener, mejorar y adaptar los servicios de atención y apoyo para las mujeres que enfrentan violencia machista en todas sus formas con un enfoque reparador, en el ámbito de las competencias de cada institución, siendo conscientes de que la sociedad es cada vez más exigente con la manera en que se abordan policial y judicialmente estas situaciones de violencia machista.
  • Impulsar los programas de apoyo al empoderamiento de las mujeres y la prevención de la violencia entre la población más joven como instrumentos esenciales para impedir futuras situaciones de violencia, así como comprometerse a mantener los presupuestos de igualdad del 2021 que sean necesarios para ese objetivo.
  • Preservar y consolidar los programas de igualdad en la vida local, para luchar contra el aumento de las desigualdades que agudizan las situaciones de vulnerabilidad de algunos colectivos de mujeres. En este sentido, queremos destacar este año las violencias que han sufrido y sufren aún muchas mujeres mayores, en línea con la campaña puesta en marcha por Emakunde, visibilizando su sufrimiento y la urgencia de detectar y atender adecuadamente sus necesidades.
  • Analizar el impacto que la crisis del COVID19 está teniendo en las violencias machistas y el empobrecimiento y la vulnerabilidad de las mujeres para poder diseñar actuaciones específicas de apoyo, en coordinación con la Diputación de Bizkaia, Emakunde y el movimiento feminista y asociativo de mujeres, e identificar las acciones necesarias para hacerles frente.
  • Incorporar la perspectiva de género en las medidas dirigidas a paliar las pérdidas de empleo, ingresos y otros impactos negativos de la crisis, que han afectado más a las mujeres y suponen un obstáculo para que puedan salir de situaciones de violencia machista, reconociendo que las mujeres han sido las protagonistas, tanto como trabajadoras en el ámbito sanitario, como en el ámbito de los cuidados, viviendo situaciones de sobrecarga, precariedad y riesgo para su salud al frente de la mayoría de los hogares monoparentales y como empleadas de hogar y en la atención domiciliaria.
  • Apelar a la colaboración y coordinación entre instituciones, Ayuntamientos, Diputaciones Forales y Gobierno Vasco a fin de garantizar los recursos y poner en marcha todas las iniciativas necesarias, en el marco de sus competencias, emplazando a su vez a la Diputación Foral de Bizkaia y Emakunde a mantener las partidas presupuestarias en materia de igualdad entre mujeres y hombres, particularmente en aquellos ámbitos considerados de especial impacto por efecto de la crisis de la COVID19. Destacar en este sentido la inminente firma de un nuevo protocolo de coordinación interinstitucional con Osakidetza y Ertzaintza, actualizando los instrumentos de comunicación y respuesta e incorporando en su contenido las necesidades de todas las mujeres, en su diversidad.

Asimismo, hacemos un llamamiento a nuestros vecinos y vecinas a adherirse a las movilizaciones convocadas por el movimiento feminista con motivo del día por la Eliminación de la Violencia hacia las mujeres. En este sentido, apoyar y reforzar la labor del recién creado Consejo de Igualdad de Santurtzi, cuya primera misión es precisamente la elaboración de un protocolo de respuesta ciudadana ante las agresiones machistas.

Declaración 25N (PDF 128KB)